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CELOS

 

Los celos son una emoción que surge por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, compañeros de clase... Los celos son una reacción a la percepción de una amenaza real o imaginaria que atenta contra nuestra relación afectiva. Se calcula que los celos son el principal protagonista en la tercera parte de las parejas con problemas conyugales.

 

•       Temor a perder a la persona amada.

•       Sospecha y odio por ser traicionado.

•       Baja estima y tristeza por lo perdido.

•       Temor a perder una persona importante

•       Desconfianza.

 

 

Uno de los mecanismos más usados en los celos es el de la proyección ¨ese hombre es bien parecido, seguramente a ella le puede gustar ¨.En otras palabras si a mi me parece atractivo lo puede ser para mi pareja. Cuando se presta atención a otras personas existe el sentimiento de ser agredidos y desplazados lo que provoca a su vez sentimientos de agresión hacia el intruso.

Los celos son normales cuando existen razones evidentes y reales de que existe una amenaza, por ejemplo cuando una parte de la pareja desea una relación fuera del noviazgo o del  matrimonio.

 

Todas las parejas tienden a provocar celos en sus compañeros en algún momento de la relación.

Esto sucede como una forma de conocer los límites del afecto. Cuando existe la amenaza de pérdida se intensifica el sentimiento de pertenencia o de adhesión a la pareja lo que hace más fuerte la relación y de esta manera se toma conciencia de que el otro no me pertenece.

Recordemos que la fidelidad es solo un convenio entre dos partes de comportarse en forma monogámica. Este acuerdo es voluntario, al faltar a este compromiso se incurre en una deslealtad que es considerada una agresión por la parte engañada.

 

Si existen evidencias de que los celos están fundamentados no son patológicos y se debe de considerar como parte normal de los conflictos en  la relación humana de acercarse y alejarse

afectivamente para conocer los limites.

 

LA PERCEPCIÓN DISTORCIONADA Y LOS CELOS.

 

Como consecuencia existe un deseo de control, si la persona celada acepta perder la libertad de mirar a donde le de la gana o de vestir la falda que desea, el celoso gana un territorio que irá avanzando en ocasiones hasta impedir que la celada salga de casa por miedo a que se le engañe.

El confrontar a la pareja con sus fantasías puede ser magnífico método para resolver los problemas de celos.

 

Con frecuencia muchos sentimientos son internalizados y no se manifiestan externamente por pudor a ser enjuiciados como "locuras". El que ambos miembros de la pareja conozcan cuáles son sus sentimientos y sus limitaciones puede ser de gran utilidad. La terapia cognitivo conductual igualmente puede ser beneficiosa para superar ese sentimiento tan común y que causa tanto sufrimiento y problemas en las parejas.

 

Es importante hacer la diferencia entre los   normales y patológicos y los normales tienen una base en la realidad, los  celos delirantes persisten en ausencia de cualquier amenaza probable.

Los celos son una experiencia emocional difícil, sin embargo puede tener un aspecto positivo y servir  al crecimiento emocional de la pareja al aumentar el conocimiento  y comprensión dentro de la pareja.

 

Un ejercicio útil es pensar en el momento en que nos enamoramos de nuestra pareja. ¿Qué fue lo que sentimos? ¿O lo que más me atrajo de él o ella? ¿Esta es la persona con la que quiero compartir la vida? ¿Tuve sentimiento de seguridad? ¿Me sentí deseado sexualmente, respetado, o escuchado? Vea ahora lo que más le perturba de sus celos. ¿Miedo a ser abandonado? ¿A ser humillado? ¿Se siente con baja estima sexualmente? Algunos sienten inseguridad física, otros económica, los más miedo al abandono y soledad.

 

Los celos y la envidia, tienen el mismo motivo: la necesidad de poseer. El celoso manifiesta su miedo a perder su posesión, es decir, considera que es suyo y no quiere que nadie se lo quite

Los celos pueden ser una manifestación de amor, pueden ser positivos mientras se respeten las normas aceptadas por la pareja. El celoso se siente mal cuando ve o imagina a su pareja con otras personas. Siente ansiedad y nerviosismo cuando sucede. Es frecuente la comparación constante (“soy más bajo que...”, “soy menos simpático que...”), facilitando la minusvaloración y la necesidad de demostración de afecto por parte de la otra persona. Los comentarios y los gestos del otro son analizados exhaustiva mente buscando indicios.

 

Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros. El estado de vigilancia es continuo, llevándole a espiar a su pareja la correspondencia, llamadas... con el fin de asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren una posible aventura. Los celos cuando superan una dosis razonable, destruyen la pareja. Por ejemplo, es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja. Pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación: la amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará tarde o temprano que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y finalmente, el miedo a perder al otro, acaba llevando la relación a su fin. Sería la profecía autocumplida.

 

Para superar los celos, lo primero de todo es darse cuenta de que lo eres. Hay que intentar descubrir en qué momentos uno se comporta de manera celosa. Anotar lo que se hace, lo que se siente y lo que se piensa en esos momentos ayudará a entender y razonar mejor su origen.

Por supuesto, hay que hablarlo abiertamente con la pareja. Quizás los celos tengan fundamento, pero quizás no sea así, si se analizan pensamientos, sentimientos y conductas, es probable que puedan hallarse muchos errores de interpretación. Habría que decirle al celoso, que si su pareja está con él será porque le quiere como es, no es necesario competir . Es mejor dedicar las energías a fortalecer y no a destruir la relación. Es necesario mejorar el diálogo, el respeto y la confianza. Para conseguir todo esto, lo mejor es planificar nuevas actividades juntos buscando disfrutar con ello. Los celosos extremos, pueden llegar a tener peticiones absolutamente exageradas que aun siendo aceptadas no calman el sentimiento de inseguridad.

La enemiga número uno del celoso es la imaginación. Para eliminar los malos pensamientos se recomienda aprovechar la confianza que existe en la pareja y, sin que se vuelva un interrogatorio, contarse mutuamente qué se hizo en los momentos en que no estuvieron juntos. Además, es básico poder poner en la mesa qué es lo que da celos. "Hay que poder decirle al otro qué actitudes provocan esa emoción. Claro que no hay que hacerlo en los momentos de rabia. Hay que buscar buenas instancias para hablar de temas serios. Tampoco debe discutirse el detalle de cada momento que despertó celos, sino el tema de fondo" Finalmente, no se puede olvidar el autoanálisis. Ver cuánto es fantasía y cuánto realidad. "Si me doy cuenta de que soy celoso, y no tengo ninguna prueba para serlo, entonces el problema es mío y no del otro"

 

¿Los celos pueden ser superados? La respuesta es afirmativa,  pero con gran esfuerzo. Como la mayoría de las otras experiencias emocionales difíciles, los celos, si son tratados correctamente, pueden ser un disparador para el crecimiento. Puede convertirse en el primer paso para la madurez  de la persona y de la pareja ya que puede incrementar una  mayor comprensión de su compañero y de la relación. En una crisis de los celos, es necesario  determinar  que sentimiento producen los celos ¿Es miedo de la pérdida? ¿Es una sensación de humillación? ¿Es sensación de ser excluido? ¿Es algo más? ¿Cuál es el pensamiento más doloroso asociado a sus celos? ¿Le lastima   saber que su esposa puede pasar un momento maravilloso con algún otro, y lo excluyeron? ¿Se siente humillada porque su marido ha ligado toda la noche con una mujer imponente, y todos en la fiesta lo vieron? Tal vez tendrias que ver que en realidad los celos a los hijos sean o porque pensas que te quitan a tu pareja en algunos momentos y esto te angustia , o bien porque quisieras vos tener sus propios hijos , y te descargas en estas situaciones cuando en realidad es otra la que realmente te angustia Te sugiero que además de que pienses todos estos puntos le aconcejes o hacer una terapia de pareja o una terapia individual para que no se produzca una profesia autocumplida , que no se dé lo que realmente no quiere , y no te olvides que los celos son parte de una inseguridad propia , algo que en realidad no se puede controlar , al otro no se lo puede controlar realmente como persona, sino seria un amor insano Por otro lado con respecto a la impulsividad en las parejas te cuento que tambien es debido a una inseguridad pero ademas en principio te cuento que uno siempre se descarga con el que sabe que no va a perder , tendrías que ponerte a pensar cuales son los detonadores de tus reacciones , por ahi hay cosas que te molestan , que no las decis por diferentes motivos , y explotas en cosas que no tendrías que explotar El ser humano arrastra consigo un malestar estructural, una falta sutil tan agobiante como imprescindible. Es gracias a esa falta que somos sujetos deseantes, pues no deseamos sino aquello que aun no hemos encontrado. Y es dicho deseo, el que subsiste en la falta, el que nos motoriza para seguir buscando, para seguir viviendo. ¿No es entonces la falta imprescindible? ¿Qué oscura angustia sobrevendría si ya no nos habitara nuestra falta, nuestro deseo? Por tal motivo es que siempre habrá un resto entre lo buscado y lo anhelado, siempre habrá algo que no conformará del todo una vez que alcancemos aquello que otrora perseguimos, siempre algo faltará y no habrá nunca un otro que logre completarnos. Ahora bien, justamente porque todos tenemos una falta en ser es que, para Lacan, amar es “dar lo que no se tiene a quien no es”.

Damos lo que no tenemos porque nunca tenemos aquello que completa al otro y, a su vez, el otro tampoco tiene aquello que pueda completarnos. Y de persistir en nuestro afán irracional de dar con aquella tan soñada media naranja, chocaremos con la infalible certeza de que el otro nunca será exactamente lo que buscamos ni seremos nosotros exactamente lo que el otro buscó. De allí que nos quede vivir en un fantasioso engaño o asumir nuestra falta y la del otro.

Todos somos apenas naranjas incompletas, desgajadas de tal modo que jamás hallaremos nuestra pieza faltante en algún otro y viceversa. ¿De qué se trata entonces? ¿Qué buscar? Quizá de lo que se trate sea simplemente de asumir que nuestra felicidad no depende del otro, que somos nosotros los únicos responsables de nuestra propia felicidad.

Quizá solo se trate de buscar a aquel otro a quien podamos amar más allá de las faltas. Quizá solo se trate de recorrer la vida de la mano de un otro que nos haga más fácil y hermoso el camino, tal como dos cítricas mitades que pese a no engarzar con exactitud logran amarse igual profundamente, sin esperar el uno del otro lo imposible.

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La presencia de los celos debe de ser algo transitorio en la vida de todos los seres humanos. Cuando permanecen como un rasgo en la forma de ser del sujeto y llegan a formar parte de su personalidad generalmente se trata de seres desconfiados, con tendencia a la impulsividad, con necesidad de control, inseguros de su propia capacidad y con miedo de ser abandonados.

 

Cuando no existen fundamentos en la realidad entonces estamos ante un grave problema de percepción. Con frecuencia el celoso ¨ve¨ con claridad signos inequívocos para él de que la pareja está coqueteando con otro sin percatase de que esta percepción es estrictamente imaginaria. Ejemplo: ¨tú miras hacia allá porque ahí está entrando alguien que te interesa¨ o ¨usas esa falda

 

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