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PROBLEMAS CON EL LENGUAJE

 

 

La característica de éstos problemas es la dificultad de adquirir o usar el lenguaje. En los niños, se denominan trastornos en el desarrollo del lenguaje y su gravedad varía mucho de un niño a otro. En los adultos los trastornos del lenguaje son llamados afasias y suelen vincularse a daños cerebrales en el centro del lenguaje.

 

Los problemas del lenguaje se caracterizan por la dificultad para adquirir y usar el lenguaje hablado, escrito o leído. En los niños suelen ser debidos a problemas congénitos o infecciones. Mientras que en los adultos suele deberse a condiciones cerebrales como son: embolias cerebrales, hemorragias cerebrales, tumores cerebrales, etc.

 

En algunas ocasiones, niños que son sometidos a abusos o maltrato desarrollan problemas del lenguaje. Un entorno familiar armonioso, sin estrés, favorece un desarrollo normal del lenguaje.

 

Consideraciones

 

La mejor medida que podemos tener en los niños es la prevención de estos problemas o su rápido tratamiento. Para ello:

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

 

Tratar rápidamente las infecciones de oído.

Aprovechar toda ocasión para hablar con el bebé o niño y animarle a imitar palabras o sonidos.

Llevar a su niño con un especialista en trastornos del lenguaje sin demora si sospecha de algún trastorno o si el desarrollo del habla en el niño es anormal.

 

Causas

 

Los niños que tienen algún grado de deficiencia auditiva, a veces debida a defectos congénitos o infecciones crónicas en el oído medio, no pueden oír lo suficiente "para adquirir las palabras y sonidos de su lengua. En algunos casos las partes responsables del lenguaje maduran más tarde produciéndose un retraso en el lenguaje.

 

Los adultos, los problemas del leguaje aparecen cuando ocurre un daño cerebral a consecuencia de un traumatismo o enfermedad.

 

Signos y Sintomas

 

Los principales síntomas presentados son:

 

Dificultad en hablar y comprender el lenguaje hablado

Gramática pobre y vocabulario limitado

Dificultad en leer y escribir

Emisión de ruidos compulsivos

 

Normalmente un niño de l8 meses debe ser capaz de comprender órdenes o preguntas simples y manejar un lenguaje de 5 a l0 palabras. Alrededor de los 3 años el vocabulario debe constar de 500 a l000 palabras. Un niño que no alcanza este nivel requiere de estudios médicos, en este caso será el pediatra con ayuda de un psicopedagogo quienes se encarguen de valorar al niño y dar un tratamiento adecuado.

 

Tratamiento

 

El médico enviará al niño a una clínica de lenguaje o un logoterapeuta (terapeuta del lenguaje). Los niños con problemas del lenguaje deberán seguir un programa especial de logoterapia antes de entrar al colegio.

 

El tratamiento de los problemas del lenguaje en adultos, tendrá como objetivo principal la eliminación de la causa, aunque una logoterapia a menudo ayuda a los pacientes con trastornos cerebrales a superar la afasia (trastorno del lenguaje).

 

Cuidados

 

Los padres juegan un papel muy importante en el tratamiento de problemas de lenguaje de sus hijos. Un logoterapeuta puede servir de guía, pero un lugar y entorno armoniosos son importantes para fomentar el desarrollo normal del lenguaje.

La característica de estos problemas es la dificultad de adquirir o usar el lenguaje. En los niños, se denominan trastornos en el desarrollo del lenguaje y su gravedad varía mucho de un niño a otro. En los adultos los trastornos del lenguaje son llamados afasias y suelen vincularse a daños cerebrales en el centro del lenguaje.

 

DESCRIPCIÓN

 

Los problemas del lenguaje se caracterizan por la dificultad para adquirir y usar el lenguaje hablado, escrito o leído. En los niños suelen ser debidos a problemas congénitos o infecciones. Mientras que en los adultos suele deberse a condiciones cerebrales como son: embolias cerebrales, hemorragias cerebrales, tumores cerebrales, etc.

En algunas ocasiones, niños que son sometidos a abusos o maltrato desarrollan problemas del lenguaje. Un entorno familiar armonioso, sin estrés, favorece un desarrollo normal del lenguaje.

 

CONSIDERACIONES

 

La mejor medida que podemos tener en los niños es la prevención de estos problemas o su rápido tratamiento. Para ello:

Tratar rápidamente las infecciones de oído.

Aprovechar toda ocasión para hablar con el bebé o niño y animarle a imitar palabras o sonidos.

Llevar a su niño con un especialista en trastornos del lenguaje sin demora si sospecha de algún trastorno o si el desarrollo del habla en el niño es anormal.

CAUSAS

 

Los niños que tienen algún grado de deficiencia auditiva, a veces debida a defectos congénitos o infecciones crónicas en el oído medio, no pueden oír lo suficiente para adquirir las palabras y sonidos de su lengua. En algunos casos las partes responsables del lenguaje maduran más tarde produciéndose un retraso en el lenguaje.

En los adultos, los problemas del leguaje aparecen cuando ocurre un daño cerebral a consecuencia de un traumatismo o enfermedad.

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS

 

Los principales síntomas presentados son:

Dificultad en hablar y comprender el lenguaje hablado

Gramática pobre y vocabulario limitado

Dificultad en leer y escribir

Emisión de ruidos compulsivos

 

LLAMANDO AL MÉDICO

 

Normalmente un niño de l8 meses debe ser capaz de comprender órdenes o preguntas simples y manejar un lenguaje de 5 a l0 palabras. Alrededor de los 3 años el vocabulario debe constar de 500 a l000 palabras. Un niño que no alcanza este nivel requiere de estudios médicos, en este caso será el pediatra con ayuda de un psicopedagogo quienes se encarguen de valorar al niño y dar un tratamiento adecuado.

 

TRATAMIENTO

 

El médico enviará  al niño a una clínica de lenguaje o un logoterapeuta (terapeuta del lenguaje). Los niños con problemas del lenguaje deberán seguir un programa especial de logoterapia antes de entrar al colegio.

El tratamiento de los problemas del lenguaje en adultos, tendrá como objetivo principal la eliminación de la causa, aunque una logoterapia a menudo ayuda a los pacientes con trastornos cerebrales a superar la afasia (trastorno del lenguaje).

 

CUIDADOS

 

Los padres juegan un papel muy importante en el tratamiento de problemas de lenguaje de sus hijos. Un logoterapeuta puede servir de guía, pero un lugar y entorno armoniosos son importantes para fomentar el desarrollo normal del lenguaje.

 

Problemas de lenguaje

 

El lenguaje es uno de los procesos mentales humanos más complejos, más investigados y más estudiados durante el último siglo, ya que es a través de éste que los seres humanos podemos comunicar, no sólo experiencias o anécdotas, sino los conocimientos y a través de él aprendemos a leer y a escribir, por lo tanto el papel del lenguaje en el desarrollo del ser humano juega un papel fundamental.

El lenguaje, como cualquier proceso mental, se va desarrollando conforme vamos creciendo y madurando, de esta manera no esperamos que un niño pequeño hable igual que un adulto, existen diferencias en cuanto a estructuración de frases, pronunciación de fonemas y abstracción de las palabras. Así, en el lenguaje, como en cualquiera de las áreas de desarrollo, podemos encontrar alteraciones y/o fallas que de ser detectadas por los padres o los maestros deben ser atendidas inmediatamente.

El proceso de la adquisición del lenguaje implica la interacción de factores orgánicos, cognitivos y psicológicos, es decir, para que un niño sea capaz de codificar (establecer la relación entre una palabra escuchada y el concepto a que se refiere), estructurar las palabras en una oración lógica y coherente, y finalmente emitir los fonemas adecuados, necesita del buen funcionamiento de diversos órganos como son boca, lengua, laringe, sistema respiratorio y sistema auditivo, por otro lado también es necesario un buen nivel cognitivo que le permita memorizar palabras y ampliar su vocabulario, además de una adecuada estimulación social que permitan al niño tener patrones a imitar.

 

Fallas en el desarrollo del lenguaje

 

La primera falla que podemos encontrar de manera evolutiva es la de falta de balbuceo en un bebé, ya que ésta es la primera etapa de lenguaje que todos pasamos, los bebés dan gritos y repiten sílabas sin sentido desde aproximadamente los cuatro o cinco meses de edad. Esto es un indicador de que el bebé  está produciendo su primera estructura básica para hablar.

Para fomentar el balbuceo es importante hablarle a los bebés lo más que se pueda, sin embargo, esta conversación debe ser diferente a la que se hace con otro adulto, es un tipo de plática que todos sin pensarlo hemos reproducido con cualquier bebé con el que hayamos tenido contacto, ya que se caracteriza por la elevación de tonos, utilización de mucho lenguaje no verbal (gestos), exacerbación de tonos agudos, abreviación de frases y repetición constante de la misma frase.

Si el bebé a los siete meses no ha iniciado el balbuceo se recomienda la consulta con el pediatra y con un audiólogo o con un especialista en audición.

La segunda fase del lenguaje, que se presenta entre los siete y los 14 meses, se caracteriza porque el bebé repite constantemente una sílaba de manera continua, por ejemplo: ma ma ma ma o ta ta ta ta. En estas circunstancias las mamás suelen conmoverse pensando que su bebé ya las llama por su nombre, sin embargo no es así, el bebé se encuentra repitiendo sílabas aparentemente sin sentido, y no es coincidencia que diga esa sílaba ya que ha sido una de las más escuchadas a lo largo de su vida.

Generalmente inician con el fonema /a/ y alguna consonante, y posteriormente van tratando con nuevos sonidos. Durante esta etapa es muy importante que se le responda al bebé cuando habla y lo más recomendable es repetir lo mismo que él dijo, ya que de esta manera el bebé podrá comparar su propio sonido con el que los adultos emiten e irá comprendiendo que los puede imitar.

Aproximadamente para los 14 o 15 meses el bebé ya empezará a imitar sonidos de manera más constante, ya tendrá claras ciertas palabras (entre siete y diez), las más comunes son: mamá, papá y agua, así  mismo, emplean una sola palabra para denominar varias cosas. Sin embargo, durante esta etapa el niño se encuentra más concentrado en su motricidad gruesa (caminar) y realmente pone poca atención al lenguaje.

Durante esta fase es importante hablarle, explicarle verbalmente las cosas y, quizá lo más importante, convertir en lenguaje oral sus necesidades, por ejemplo: "Laura tiene sed y quiere agua" antes de darle el vaso, etcétera. Conviene también interrogarlo sobre sus necesidades, por ejemplo: ¿Quieres leche?

Durante esta fase se puede presentar el mutismo o silencio, lo que representaría un problema de lenguaje todavía en su fase leve, si esto continuara se debe consultar con un especialista.

Un excelente ejercicio que puedes hacer para ayudar a un niño de esta edad para animarse a hablar es decirle palabras que él conoce sin pronunciar la última sílaba e invitarlo a que él la termine, y mejor aún si lo hacen cantando.

La siguiente fase del lenguaje es de los 18 meses a los tres años, durante la cual el niño irá día a día aprendiendo nuevas palabras e integrándolas a su vocabulario, en ocasiones usándolas de manera indiscriminada. Durante esta etapa se recomienda darle el nombre correcto a todo, no usar palabras que no se quiera que el niño utilice después.

A esta edad ya se puede dialogar de manera clara con un niño, ya es capaz de estructurar frases con significado, aunque todavía no utiliza conectivos (artículos, preposiciones, etcétera) y el diálogo es lo que más fomentará  su lenguaje. Así mismo, es importante que el niño aprenda sus turnos para hablar, pero siempre que éstos lleguen debe ser escuchado, tomado en cuenta y debe obtener una respuesta, es decir, durante esta etapa el niño va a adquirir el disfrute por hablar.

A partir de los tres años, aproximadamente, el niño iniciará su lenguaje telegráfico, el cual consiste en unir dos o más frases, todavía con pocos conectivos, con irregularidad en los tiempos verbales y con algunas yuxtaposiciones, por ejemplo: "a abela si gusta y a tu tamé" (a la abuela si le gusta y a ti también). Es importante permitir que el niño se exprese a su manera, pero esto no debe modificar la forma de expresión de la familia, ya que por medio de escuchar constantemente a niños más grandes y a los adultos el niño irá adquiriendo la estructura gramatical correcta.

De los tres a los cinco o seis años de edad el niño establece ya una estructura gramatical correcta, emplea los conectivos de manera adecuada y maneja regularmente casi todas las conjugaciones verbales, también el vocabulario se ve enriquecido de manera importante. Es recomendable durante esta fase permitir la expresión del niño sin corregirlo constantemente, si el niño produce un error debe ser corregido en la respuesta y no hacer hincapié en que lo hizo mal anteriormente.

Es muy importante permitir y fomentar el diálogo con niños de su edad. Todavía pueden existir fallas en la pronunciación de los fonemas más complejos como /rr/ y /s/ sin que esto represente un problema de lenguaje, y también puede haber dificultades en sílabas compuestas por dos consonantes como /pl/, /cl/, /pr/, etcétera.

A partir de los seis años se esperaría que el niño vaya estructurando su lenguaje de manera más compleja y que ya pronuncie bien todos los fonemas, por muy complejos que sean. De no ser así, es recomendable que sea revisado a profundidad por el pediatra y por un especialista en lenguaje o logopeda.

 

Causas de los problemas de lenguaje

 

Los problemas en el desarrollo del lenguaje pueden tener varias causas que revisaremos a continuación:

 

Hipoacusia o sordera

 

Ésta se puede detectar desde muy pequeños ya que el niño con hipoacusia severa prácticamente no balbuceará, si ésta no es severa o profunda se puede detectar en la segunda o tercera fase de desarrollo del lenguaje ya que producirá ruidos como gritos sin sentido alguno cada vez que quiera expresar algo. Si se detecta alguno de estos síntomas es importante acudir lo antes posible con un especialista en audiologíapara que se le realice una valoración completa y se proceda con los métodos de rehabilitación necesarios.

 

Alteraciones en la discriminación auditiva

 

Se presenta cuando existen fallas o alteraciones en el nervio auditivo o en la corteza cerebral que impiden la discriminación de fonemas, el niño empieza a hablar mal, a sustituir sonidos o tiende a mantenerse callado. Si esto sucediera es importante llevar al pequeño a atención especializada con una terapeuta de lenguaje lo antes posible.

 

Fallas en la comprensión

 

Los problemas de lenguaje se pueden deber a fallas en la comprensión, ya que el lenguaje implica:

Escuchar un sonido --> evocar una imagen mental --> transformar la imagen mental --> producir un sonido.

Cuando existen fallas de abstracción el niño no puede realizar este proceso, por lo que se limitará a pronunciar o a decir lo que puede tocar en ese momento. Es común en estos niños que las órdenes más simples se les olviden, no recuerden cosas sencillas como el nombre de sus padres y no obedezcan continuamente. Este problema puede ser rehabilitado por un especialista en Comunicación Humana o Terapeuta de Lenguaje, sin embargo, requiere de atención durante un periodo largo.

 

Fallas en la articulación

 

Este problema se da cuando el pequeño no puede pronunciar fonemas que deberían de estar ya superados para su edad. Lo que generalmente sucede es que el pequeño acomoda los músculos de la lengua y las mejillas de manera incorrecta y por lo tanto el sonido que produce no coincide con el que quisiera producir. Por lo general estos niños se dan cuenta de que hablan mal y para no pasar malos ratos tratan de no hablar. Estas fallas pueden y deben ser corregidas por un especialista.

Para evitar llegar a este grado es recomendable que desde pequeño el niño haga ejercicios con su boca como soplar y hacer movimientos de lengua alrededor de la cara que le permitan fortalecer los músculos y desarrollar la capacidad de emitir los sonidos normalmente.

 

Causas emocionales

 

Existen un sin fin de problemas de lenguaje causados por problemas emocionales del niño, esto se da porque cuando un pequeño está atravesando por momentos difíciles y se eleva la ansiedad, no le permite concentrarse en su lenguaje, por lo que empieza a presentar fallas.

 

Tartamudez

 

Aunque éste es un problema de habla, no de lenguaje propiamente dicho, conviene advertir que existe un periodo evolutivo de tartamudez, no todos los niños lo pasan pero sí un gran porcentaje, éste comprende entre los tres y cinco años.

Se recomienda no presionarlos, nunca completarles las frases y ayudarlos a que se relajen y respiren para que puedan hablar pausadamente. Si esta fase se extiende se recomienda acudir con un especialista.

 

Causa física o funcional

 

Existe otro grupo de problemas de lenguaje que se encuentran determinados por alteraciones físicas o funcionales del aparato fonoarticulador, en este caso el más indicado para su detección y solución es el pediatra.

Es importante que la rehabilitación se lleve a cabo inmediatamente después de que el problema ha sido detectado, ya que entre más pequeño sea el niño más rápido resolverá su problemática, así mismo, se pueden evitar los problemas que estas situaciones traen consigo, tales como alteraciones emocionales, inseguridad y hasta mutismo (silencio absoluto). Otra ventaja de corregir a tiempo los problemas de lenguaje es que se evitan complicaciones futuras en el momento de la adquisición de la lecto-escritura.

 

Estimulación insuficiente

 

El lenguaje se adquiere por imitación y requiere de una incentivación importante por parte de los padres, por lo que no es de extrañar que un niño al cual se le habla lo estrictamente indispensable y no se le invita constantemente a que él también lo haga o no se le presta atención cuando intenta hacerlo y sólo logra ser atendido cuando llora o grita, pierda todo interés en comunicarse verbalmente.

Es común, que un niño físicamente sano presente un retardo en la aparición del lenguaje por alguna de las siguientes causas:

Es un niño muy activo que dedica la mayor parte de su tiempo a la exploración física y se preocupa muy poco por comunicarse verbalmente, seguramente adquirirá el lenguaje de forma repentina hacia el tercer año, cuando su cerebro esté listo y se salte una parte de la exploración verbal característica de los dos años.

Cuando los padres ejercen demasiada presión en el niño para que hable y emita los sonidos que ellos esperan, se puede crear tal nivel de tensión que el niño inhiba sus deseos de experimentar con los sonidos.

Las familias numerosas pueden ser un excelente estímulo para que los niños hablen, pero en algunos casos, demasiados estímulos y estar oyendo siempre a los demás puede reducir las oportunidades de que el niño esté a solas y experimente con sus propios sonidos. Por otro lado, en ocasiones, tener siempre hermanos cerca que le facilitan las cosas y le dan al niño lo que desea, manejándose con el lenguaje de niños, sin darle la oportunidad de que intente expresar qué es lo que quiere, o padres que responden al primer movimiento o balbuceo de su bebé, le inhiben la necesidad de buscar otra forma de comunicarse.

En ocasiones, los niños de familias bilingües tienen confusión con algunos fonemas durante los primeros años, sin embargo, hacia el tercero, normalmente logran ordenar la información y desenvolverse sin problemas en ambos idiomas.

Si detectas algún problema de lenguaje en tu hijo consúltalo con tu pediatra y si no fuera médico el problema, acude con un especialista en comunicación humana para cualquier tipo de problemática.

No lo dejes pasar, recuerda que el lenguaje es una de las bases fundamentales para un óptimo desarrollo.

 

Alteraciones más frecuentes del lenguaje

 

Dislalia

 

La dislalia es una disfunción del lenguaje que consiste en la alteración de los fonemas (sonidos) ya sea por omisión, sustitución o inversión de las letras, por lo general el problema se manifiesta con las letras r, rr, l y t. Existe la dislalia evolucional, la cual es normal hasta los cinco años de edad debido a que el niño se encuentra perfeccionando su lenguaje.

Las principales causas son:

Frenillo lengual.

Alteraciones auditivas.

Imitación.

Es importante que si el niño sigue presentado el problema después de los cinco o seis años sea atendido por un logopeda, ya que si el problema no es solucionado a temprana edad puede tener diversas repercusiones psicológicas como son baja autoestima, inseguridad o retraimiento.

Los padres pueden ayudar a su hijo con algunos ejercicios y actividades:

El niño debe tratar de tocarse la nariz con la punta de la lengua para ejercitar sus músculos. Una forma divertida es ponerle cajeta o mermelada alrededor de los labios para que al comérsela ejercite su lengua.

Con un abre boca o palito de paleta colocado debajo de la lengua el niño debe intentar hablar de forma entendible.

Es recomendable jugar a los trabalenguas.

Se debe evitar corregir en público al niño para no avergonzarlo y al hacerlo, decirle la forma correcta en que se pronuncia la palabra sin necesariamente decirle que está mal la forma en que él lo hace.

Los papás deben pronunciar claramente los sonidos con los que su hijo tiene problemas.

Miedo a hablar

 

El miedo a hablar o mutismo (silencio) selectivo es una alteración psicológica del lenguaje, en la cual el niño tiene la capacidad orgánica de hablar pero en determinadas situaciones no lo hace, las causas del mutismo son el miedo, la angustia y la inseguridad derivadas de muy diversas situaciones. Estos niños se caracterizan por ser retraídos e hipersensibles.

En este caso lo indicado es acudir con un psicólogo infantil para que identifique el origen de la situación o persona que produce en el niño el efecto del mutismo, los padres deben contribuir en el tratamiento del niño comprendiendo que no es algo que el niño controle y evitando calificativos negativos como: "miedoso", "mudo", etcétera.

PROBLEMAS ESPECÍFICOS DEL APRENDIZAJE

 

¿QUÉ SE ENTIENDE POR PROBLEMAS DEL APRENDIZAJE?

 

Los problemas específicos del aprendizaje (PEA) es un término general utilizado en educación. Se refiere a la dificultad para comprender y utilizar el lenguaje escrito y hablado. Los individuos con esta dificultad pueden presentar problemas con la lectura, la escritura, el habla, la concentración y alteraciones con cálculos matemáticos.

La dislexia, un tipo de problema específico de aprendizaje, se caracteriza por dificultades en la lectura a pesar de presentar un coeficiente de inteligencia (CI) adecuado. Con frecuencia la dislexia se hereda y afecta  de 5 a 10 veces más a los niños que a las niñas.

Cuando nos encontramos con problemas de lectura a menudo se plantea la posibilidad de una visión incorrecta pero, los ojos no suele ser la causa de la dislexia, sino que se trata de la incapacidad del cerebro para interpretar correctamente las imágenes recibidas por los ojos.

 

¿CUÁLES SON LOS INDICADORES DE LOS PROBLEMAS ESPECÍFICOS DEL APRENDIZAJE?

 

Es difícil diagnosticar los problemas de aprendizaje en niños en edad preescolar. En situaciones escolares, estas dificultades pueden detectarse en presencia de los siguientes indicadores:

1.  Fracaso en conseguir las habilidades de lectura esperadas para su edad y nivel escolar (promedio) o problemas en otras áreas académicas a pesar de tener un adecuado coeficiente intelectual (CI) y educación.

2.  Problemas de lenguaje o habla que persisten, pero cambian con el paso del tiempo. Por ejemplo, un niño puede tener un “habla tardía” y, posteriormente, presentar problemas en pronunciar palabras y utilizarlas correctamente o, en expresar sus ideas.

3.  Mala letra y escritura ralentizada.

4.  Problemas de memoria y un span de atención disminuido.

5.  Baja autoestima, frustración con los rendimientos escolares.

6.  Antecedentes familiares de problemas de aprendizaje y lenguaje.

 

¿QUÉ CAUSAN LOS PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE APRENDIZAJE?

 

Existe una escasa evidencia científica que corrobore que estos problemas de aprendizaje surgen como consecuencia de una mala visión, de una focalización anormal, de movimientos espasmódicos de los ojos,  de los ojos mal alineados o cruzados y del defecto en la coordinación ojo-mano.

Aunque se desconocen las causas exactas de estos problemas de aprendizaje, las investigaciones actuales apuntan como posible origen la afectación cerebral leve o un retraso en el desarrollo de ciertas áreas cerebrales.

Las funciones del ojo son similares a las de una cámara fotográfica. Después de la “captación de la imagen” en el ojo, ésta se envía al cerebro a través del nervio óptico. Los ojos no comprenden qué están viendo, del mismo modo que una cámara no puede entender la imagen que capta. Hasta que la imagen no se procesa, ésta no adquiere significado. Del mismo modo, hasta que el cerebro no interpreta las imágenes que captan los ojos, la imagen carece de sentido.

Los niños pueden comprender qué están leyendo gracias a la habilidad interpretativa del cerebro. La interpretación de la percepción es un poco distinta de la visión o de la vista. El cerebro relaciona las imágenes visuales con experiencias y conocimientos previos (como sería el significado de las palabras y frases, p.e). Los problemas específicos de aprendizaje son un defecto en este proceso. Las inversiones de letras u otras alteraciones que no son, específicamente, responsabilidad del ojo.

La forma de dislexia adquirida u otros problemas de aprendizaje pueden deberse como consecuencia de daño cerebral debido a infecciones (encefalitis, meningitis, etc.), lesiones (traumatismo cerebral, contacto y/o abuso de alguna sustancia tóxica, etc.), nacimientos prematuros, tratamientos con quimioterapia o golpes.

Los problemas de aprendizaje pueden ser también consecuencia del retraso mental, de alteraciones visuales o auditivas, de trastornos emocionales, o por condiciones ambientales (situaciones familiares desestructuradas, educación inadecuada, baja asistencia a la escuela o problemas económicos). Estos problemas, generalmente, no se consideran trastornos específicos de aprendizaje.

 

LA OFTALMOLOGÍA Y LOS PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE APRENDIZAJE

 

Los niños con problemas de aprendizaje no tienen una incidencia mayor en cuanto a problemas oculares que el resto de la población. Sin embargo, los oftalmólogos suelen visitar a niños cuyos padres consideran que el bajo rendimiento escolar puede deberse a trastornos de la visión.

Un examen médico exhaustivo de los ojos puede determinar la presencia de algún defecto visual que puede afectar la lectura, en estos casos será necesario corregir el defecto óptico. Sin embargo no existen datos que afirmen que el entrenamiento visual, el ejercicio de la musculatura ocular y los ejercicios perceptivos o de coordinación ojo-mano afecten de manera relevante a los niños con problemas específicos de aprendizaje.

 

EL EFECTO DE LAS PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

 

Pensemos por un momento que debe leer un contrato legal complicado, reconoce la mayor parte de las palabras, pero cuando se encuentra justo en la mitad de la primera frase se da cuenta que no sabe qué está leyendo. Retrocede hasta el principio y lee el primer párrafo de nuevo. Continúa sin comprenderlo y por ello retrocede una o dos frases y lo intenta otra vez. Después de bastante esfuerzo, acaba leyendo el contrato sin llegar a comprenderlo.

Los niños con problemas de aprendizaje tienen experiencias similares a ésta continuamente. No resulta difícil llegar a comprender porqué acaban frustrados, con pérdida de interés por las tareas escolares y, en conjunto, tratan rápidamente de evitar ejercicios difíciles. Los problemas de lectura y aprendizaje pueden también afectar el desarrollo de su propia imagen y causar trastornos emocionales (introversión, ansiedad, depresión o agresividad). Los padres deben ser conscientes que los “malos lectores” pueden desarrollar estos problemas de personalidad y de comportamiento. Es importante recordar que la presencia de problemas de aprendizaje no tiene nada que ver con la inteligencia.

 

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LOS PROBLEMAS DE APRENDIZAJE ESPECÍFICOS

 

Si los padres u otras personas sospechan problemas de aprendizaje en un niño, deberían contactar con su profesor o, en caso necesario, con profesionales de educación especial. La legislación pública exige a las escuelas valorar  cualquier niño ante la sospecha que presente un trastorno de aprendizaje. La evaluación y el diagnóstico están en manos de los educadores y relacionado con los exámenes educativos y pruebas psicológicas. También se podrían llevar acabo estudios diagnósticos médicos apropiados para excluir entre varias patologías. Otros especialistas que también pueden estar involucrados en las valoraciones de estos niños con problemas de aprendizaje son los logopedas, neuro-psicólogos, etc. Los padres y profesores tienen especial importancia en este proceso y necesitan estar involucrados en el momento que deben tomarse decisiones en cuanto a las necesidades educativas de los niños.

El tratamiento o la ayuda de los niños con retrasos en el aprendizaje se imparte mejor por profesores entrenados, especialistas en lectura, tutores de clase o escuelas especializadas. Es muy importante la comprensión, el soporte emocional y las oportunidades que el niño pueda experimentar con éxito ante aquellas actividades no relacionadas con la lectura. El deporte o las actividades artísticas puede beneficiar al niño ya que le ayuda a liberarse de las posibles tensiones y frustraciones

Los problemas de aprendizaje son alteraciones complejas. No hay remedios rápidos. Soluciones simples (como una dieta), megavitaminas, restricciones de azúcar, ejercicios oculares, gafas o entrenamiento visual no proporcionan la cura de éstos trastornos. Afirmaciones de este estilo proporcionan a los padres una falsa sensación de seguridad  y pueden retrasar una asistencia educativa apropiada. Muchos de estos tratamientos son muy costosos. Los recursos podrían ser más adecuados si fueran aplicados en programas educativos para niños con retraso.

Un niño con problemas de aprendizaje necesita practicar habilidades de lectura con asistencia especial, del mismo modo que un atleta necesita practicar bajo la supervisión de un entrenador capacitado. No hay razones para asumir que los niños con alteraciones en el aprendizaje que requieren ayuda específica no puedan tener logros posteriores en la vida. Albert Einstein, entre otros, en la infancia tuvo problemas de aprendizaje.

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