La memoria humana es una función cerebral compleja resultado de una serie de conexiones neuronales que nos permite retener información y usarla posteriormente a modo de recuerdos. La memoria es una de las funciones cognitivas que más se ha estudiado, probablemente por la importancia que tiene en nuestra supervivencia. Esta importancia radica en el gran uso que hacemos de la memoria y de su relevancia en el ámbito social. Otras alteraciones de las funciones cognitivas pueden pasar desapercibidas para las demás personas, pero los problemas de memoria son muy visibles y difíciles de esconder, lo que puede provocar una merma del ambiente social del paciente. A su vez, la memoria es la función cognitiva que más débil parece, ya que es en muchas ocasiones la primera que se daña.

La memoria es un sistema cuyo objetivo es el de almacenar información para recuperarla posteriormente. Esta información llega a nuestro cerebro a través de nuestros sentidos. Desde esta consideración, podemos distinguir entre memoria auditiva, memoria visual, memoria olfativa, memoria gustativa y memoria táctil. En la evaluación neuropsicológica, las dos primeras son las que suelen utilizarse para para evaluar la memoria, el resto no se utilizan en este nivel. No obstante, se ha investigado mucho sobre la relación entre la alteración de la memoria olfativa y la enfermedad de Alzheimer, habiéndose llegado a afirmar que un déficit de memoria olfativa correlacionaría positivamente con esta enfermedad.

Este conjunto de sistemas de procesamiento de la información, varían en la duración del almacenamiento, desde milésimas de segundo hasta toda la vida, y en la capacidad de almacenamiento, desde almacenes momentáneos hasta grandes almacenes de memoria como, en el caso de la memoria a largo plazo.

  • Memoria de referencia: Contiene la información reciente y remota obtenida por experiencias previas.
  • Memoria de trabajo: Se aplica a un proceso activo que está siendo actualizado de manera continua por la experiencia de un momento determinado.
  • Memoria episódica: Contiene la información relativa a sucesos acontecidos en un momento y lugar determinados.
  • Memoria semántica: Contiene información que no varía, como por ejemplo el número de horas que tiene el día o las capitales de provincia de Andalucía. Los elementos pertenecen habitualmente a categorías determinadas, llamadas categorías semánticas: nombre de animales, reyes godos, instrumentos musicales…
  • Memoria declarativa (o explícita): Contiene los hechos del mundo y los acontecimientos personales del pasado que es necesario recuperar de manera consciente para recordarlos.
  • Memoria de procedimiento (o implícita): Aprendizaje y conservación de destrezas y habilidades, como peinarse o montar en bicicleta. Estos procedimientos se automatizan y no precisan de una ejecución consciente

La rehabilitación de los déficits mnésicos consiste fundamentalmente en favorecer el desarrollo de estrategias tanto internas como externas (ayudas compensatorias) que faciliten la codificación, almacenamiento y/o recuperación de la información.

La memoria semántica suele trabajarse mediante el entrenamiento en estrategias verbales y/o visuales tales como la asociación (relacionando la información que se quiere recordar con algo que ya se conoce), la visualización (formando una imagen visual con los elementos importantes), la categorización (por la que se establece un orden lógico determinado que facilite el posterior recuerdo del material), la elaboración de rimas con el material a recordar y la creación de acrónimos (mediante la unión de iniciales), entre otras estrategias.

La memoria episódica retrógrada podemos trabajarla mediante la evocación de experiencias pasadas, con las que puede estimularse la aparición de emociones ligadas a ellas. Se le pide al sujeto que recuerde, por ejemplo un viaje que haya realizado, su último año de colegio o algún acontecimiento importante que haya ocurrido durante sus primeros años de trabajo. Pueden emplearse estímulos que evoquen estos recuerdos como fotos, anuarios, etc.

Otro método para trabajar este aspecto son los libros de memoria que contienen datos personales, familiares, laborales, la historia médica e información sobre la historia de vida del paciente. Dicha historia de vida recoge los acontecimientos más importantes dentro de cada etapa del desarrollo y conviene que incluya diversos tipos de ayudas mnemotécnicas como fotos, canciones o cualquier detalle significativo relacionado con dichos acontecimientos.

En lo que respecta a la memoria episódica anterográda, es posible recurrir a adaptaciones del entorno que sirvan de facilitadores del recuerdo, como las líneas de distintos colores que suelen ponerse en el suelo de los hospitales y residencias indicando el camino a determinados lugares. Otro ejemplo sería poner notas recordatorias en lugares habituales, como un espejo o la mesilla de noche.

Adicionalmente, ayudas externas como la elaboración de diarios también se emplean para facilitar el recuerdo de cosas como lo que ha comido ó las actividades que el paciente ha realizado el día anterior. El paciente completa el diario en casa y posteriormente, durante las sesiones, se trabaja con este material, haciéndole preguntas sobre su contenido.

En cuanto a la intervención en memoria operativa o de trabajo suelen emplearse ejercicios en los que el paciente deba manipular información mentalmente. En un principio se incluye una cantidad de reducida de elementos que se irán aumentando de manera sistemática. Ejercicios comunes para este tipo de intervención suelen ser ordenar letras para formar palabras, decir en orden alfabético las palabras que conforman una frase determinada y realizar cálculos mentales, entre otros. A continuación se presentarán diferentes grados de dificultad de algunas de las tareas empleadas para trabajar este tipo de memoria.

Como hemos visto, la rehabilitación y estimulación neuropsicológica de la memoria se dispersa en multitud de subintervenciones en las diversas competencias mnésicas. La evaluación detallada de los sistemas alterados dictaminará en aquéllos que debemos focalizarnos y guiará nuestra intervención global, lo que se traduce en una mejoría del paciente.